Ahora me doy cuenta de lo que significa esta frase. Si queremos sacar lo mejor de cada persona tendremos que hablar, descubrir lo que se mueve dentro de cada ser en particular y así acercarnos a sus intereses y necesidades.
Alguien en el foro dijo que los niños y niñas lo cuestionan todo, no podemos pretender que no se peleen y que resuelvan los problemas hablando si nosotros no lo hacemos con ellos, o que asuman normas si no las entienden ni las necesitan. Si nuestro discurso con ellos fuera más dialógico y menos disciplinar los conflictos se verían minimizados, pues tendrían estrategias para resolver conflictos y se darían cuenta que tiene más fuerza la palabra que un puñetazo.
Al hacer la tarea de analizar la realidad de mi centro, con sus fortalezas y sus debilidades, he de confesar que tuve dificultad para encontrar alguna debilidad en el alumnado, pues la única que se me ocurría era que la debilidad de ellos es tener maestros como nosotros. Pienso que no hay malos alumnos sino malos enseñantes. Aún así, la motivación por el cambio y la fortaleza del profesorado de la capacidad para innovar en materia de convivencia hace que se replanteen su relación con los enseñantes.
Durante los debates en los foros he sentido algo de envidia cuando algunos comentaban que en su centro se declina por el modelo dialógico. Aunque casi todos los docentes son partidarios de hablar para resolver problemas no siempre se lleva a la práctica, pues como he comentado en otras ocasiones las prisas y no poder dedicar tiempo al diálogo hace que la crispación crezca y el conflicto continúe. En mi centro hay malestar porque cuando un alumno comete una falta de convivencia no tiene un castigo inmediato, según ellos la palabra ya no les sirve.
La dificultad mayor y más popular en otros centros concluyo que es la escasa participación de las familias. No vamos a entrar en los detalles del por qué (trabajo, desinterés, otras ocupaciones,...) la verdad es que si no lo hacemos atractivo poco querrán venir a vernos y colaborar con nosotros.
En el caso de mi centro las familias están dispuestas a participar pero siempre en los ámbitos en los que se les reclaman: excursiones, mercadillos, venta de papeletas,... Pero una cosa muy curiosa es que visitan muy frecuentemente los blog de aula. Como dijo un compañero en el foro, la solución para que las familias participen en estos tiempos en la vida escolar va a tener que ser de manera virtual y no lo veo ninguna locura. Todo apunta a ello.
Para finalizar añado el documento gráfico en el que he recogido las similitudes y diferencias más significativas generadas del debate.
Fin del bloque 1..... !A por el 2!

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